La liturgia de la palabra consiste en tres lecturas bíblicas del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y el Evangelio, seguidas de una homilía donde el sacerdote explica el significado de las lecturas y lo que Dios quiere de nosotros. Luego se reza el Credo y la Oración de los Fieles donde se le piden cosas a Dios por la Iglesia, el Papa y otros.